9 octubre 2009 en 7:02 AM | Publicado en Antropología Física, Divulgación de la Antropología, Divulgación de la Ciencia | 2 comentarios
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Por Gabriela Espinosa Verde

En su texto La Arqueología y la Antropología Física Forense: un nuevo acercamiento intradisciplinario en México para el combate contra el crimen, Jorge Arturo Talavera González y Juan Martín Rojas Chávez plantean la importancia de los antropólogos en la investigación forense; describen, a grandes rasgos, los pasos a seguir  en el descubrimiento, recuperación y análisis de restos humanos producto de hechos criminales, concluyendo sobre la importancia de la investigación intradisciplinar.

El equipo de Bioarqueología de la Dirección de Antropología Física (DAF) del INAH

El interés del equipo de Biarqueología en la antropología forense surge, cuando al aplicar elementos de la antropología física al análisis de prácticas de muerte violenta, desmembramiento, canibalismo, manufactura de herramientas y ornatos en restos óseos prehispánicos,  se dan cuenta que  una mala excavación y recuperación de restos esqueléticos genera perdida de información para la interpretación del tratamiento dado al cadáver. Para resolver dicha situación consideran el desarrollo de técnicas de recuperación  de la arqueología forense norteamericana y la arqueología prehistórica francesa.

En 1997, un año después de su formación, el equipo de bioarqueología se da cuenta que puede aplicar su experiencia en la recuperación y análisis de índicios en un caso criminal de fosas clandestinas, a raíz del escándalo suscitado por el caso Muñoz Rocha. A partir de ese momento inician una revisión bibliográfica sobre antropología forense.

La antropología en las ciencias forenses

La Antropología Forense, mencionan los autores,  involucra tres subespecialidades de la antropología en general: arqueología forense, antropología física forense y antropología cultural forense. La arqueología tiene por labor la detección, ubicación, exploración, registro y levantamiento  de los indicios en un lugar de los hechos, como fosas clandestinas o restos esqueletizados expuestos en la superficie.

Por su parte, la Antropología Física Forense tiene por labor la  identificación de restos humanos esqueletizados y en avanzado estado de putrefacción, así como contribuir a esclarecer la causa de muerte si ésta dejo marcas sobre los huesos, y aportar elementos sobre la conducta del victimario por el tratamiento que dio a la víctima durante y después de la muerte . Además, conjuntamente con el arqueólogo forense, el criminalista de campo y el médico forense, puede participar en la reconstrucción de la mecánica de hechos y la mecánica de lesiones.

La Antropología Cultural Forense, estudia las concepciones culturales sobre la muerte, la muerte violenta en contextos rituales y los ritos mortuorios. Junto al psicólogo forense, puede construir un perfil  psicológico del víctimario, a partir del análisis del lugar de los hechos, la evidencia recuperada y el tratamiento dado a la víctima.

Así, la antropología forense y su relación con las ciencias forenses para resolver casos criminales implica un trabajo intradisciplinario, que en palabras del prehistoriador José Luís Lorenzo es:

…una situación compartida de un todo interno, con facetas externas en apariencia distintas, pero ligadas  ente sí. “

La detección de restos humanos: arqueología forense

El primer paso es la ubicación de restos expuestos en superficie o en tumbas someras. El hallazgo puede ser resultado de una confesión o un descubrimiento casual. Para encontrar  los restos se realiza un recorrido de superficie, si no se descubre ningún indicio de su presencia,  se debe construir una retícula (división del terreno en cuadrantes) y buscar con detenimiento un depresión primaria que indique el contorno de una fosa y una depresión secundaria causada por el hundimiento de la región toráxica de un cuerpo, causada por la descomposición del mismo.

Si se ubica una posible área, el uso de una varilla “T “, ayuda a verificar si la tierra esta suelta  o compacta. Si por las condiciones no se puede realizar una excavación  intensiva se puede recurrir a técnicas para saber dónde, cómo y cuánto excavar. Estas técnicas de sondeo son: el detector de gas metano, que registra los gases que desprende un cuerpo durante el proceso de descomposición (sulfuro de hidrógeno, fosfina, bióxido de carbono, amoniaco y gas metano); el radar de penetración y el  detector de metales.

Una vez identificado el lugar donde se encuentran los restos, el paso siguiente es la excavación. Para ello, se debe conservar el lugar del hallazgo restringiendo el acceso y estableciendo rutas de circulación que eviten la alteración del lugar de los hechos, pues como reconocen los autores:

“Es muy importante no alterar el escenario de los hechos, los juicios se ganan o se pierden e el lugar de los hechos.”

También, se debe documentar la ubicación del lugar en un mapa topográfico si es un área rural, o bien, un croquis para una zona urbana. El paso siguiente es la limpieza del perímetro. Dependiendo de las condiciones se pueden usar distintas herramientas de extracción, por ejemplo: para grandes volúmenes su usan palas rectas y amplias, cubetas; para volúmenes menores se recurre a herramientas de precisión como brochas, pinceles, cepillos dentales, cucharas. La idea es exponer el cuerpo o esqueleto y preservar el contorno de la fosa, las posibles impresiones de herramientas y de calzado.

“Cuando se encuentra un entierro primario en contextos de enterramiento o en la superficie del terreno, es necesario registrar   las conexiones anatómicas y los desordenes de los huesos que se producen por la ley de la gravitación universal y los espacios vacíos donde se pueden desplazar los segmentos óseos al desaparecer los ligamentos. La conservación  precisa de las conexiones del esqueleto nos permitirá interpretar correctamente el tratamiento perimorten y postmorten dado el cadáver.”

Una vez que se han desenterrado completamente los restos, se debe hacer el registro gráfico (fotografías, dibujos) para después levantarlos respetando el orden anatómico. Una vez recuperados los restos óseos y materiales, se crea la cadena de custodia, que se encargará de trasladar los restos para su análisis, por distintos especialistas.

En esta fase de excavación, registro y levantamiento de restos humanos, se puede recurrir a otros especialistas, además del antropólogo físico y el criminalista de campo, para obtener mayor información del lugar del hallazgo. Por ejemplo, un geólogo forense puede realizar un análisis estratigráfico, así como de las manchas de suelo en ropa y calzado de la víctima; un botánico forense, puede determinar el tiempo transcurrido desde que se sepultó un cuerpo, por el estudio del crecimiento diferencial de la vegetación sobre la fosa o por la presencia de algún elemento vegetal alóctono que pudo ser trasladado por el victimario; y un entomólogo forense, puede estudiar los insectos asociados al cuerpo muerto y determinar el tiempo transcurrido desde la muerte (Intervalo post mortem o cronotanatodiagnostico), la época del año y si el hecho ocurrió o no, en el lugar del hallazgo.

Identificación humana: antropología física forense.

Una vez que el antropólogo físico forense recibe los restos óseos debe limpiarlos (retirar tejido blando si aun existe) para después proceder al análisis morfológico, en donde debe identificar: rasgos morfológicos presentes, evidencias de condiciones patológicas o enfermedades, evidencia de traumatismos y análisis métrico.

Este análisis debe contribuir a resolver las 10  preguntas que debe responder el antropólogo físico forense:

  1. ¿El material es hueso o no?
  2. ¿Si es hueso, es humano o de otro animal?
  3. ¿Es un resto contemporáneo o antiguo?
  4. ¿Qué huesos del esqueleto están presentes?
  5. ¿Cuántos huesos están presentes?
  6. ¿Cuántos individuos son? Para responder esta pregunta se debe. 1) separar los elementos humanos de los no humanos, 2) organizarlos por segmento óseo y lateralidad, 3) contar el número mínimo de individuos de los segmentos completos y fragmentados del lado derecho, 4) realizar el mismo procedimiento para el lado izquierdo, 5) verificar si los elementos derechos e izquierdos se corresponden en número.
  7. Determinar la afinidad racial o biológica mediante la evaluación métrica del cráneo, la forma de la cara, la densidad ósea, la proyección del maxilar y la forma de los dientes.
  8. Sexo y género
  9. Edad y estatura.
  10. Características individuales de los restos: prácticas culturales, huellas de actividad, traumatismos.

El antropólogo y arqueólogo forenses no sólo identifican restos humanos procedentes de homicidios sino que también auxilian en la identificación de víctimas de suicidios o accidentes en el Sistema de Transporte Colectivo “Metro”, estrés en masa como son los accidentes aéreos, terremotos, inundaciones, incendios y sitios donde se colocó una bomba.”

Visión cultural de la muerte: antropología cultural forense

El antropólogo cultural forense debe estudiar las concepciones culturales  sobre la muerte, la muerte violenta, así como analizar el lugar de los hechos, la evidencia recuperada y el tratamiento dado a la víctima para establecer, junto con el psicólogo forense,  la personalidad del victimario que pueda contribuir a sus rápida detención.

Así, la antropología forense muestra que en hechos delictivos no sólo el trabajo en conjunto de las distintas disciplinas antropológicas puede favorecer la investigación de actos criminales, sino un trabajo intradisciplinario con el resto de las ciencias forenses.

La intradisciplina es una estrategia de trabajo que permite afrontar un hecho desde puntos de vista diferentes aportados por diversos especialistas con formaciones y perfiles distintos”

Bibliografía

Talavera González Jorge Arturo y Juan Martín Rojas Chávez. La Arqueología y la Antropología Física Forense: un nuevo acercamiento intradisciplinario en México para el Combate contra el crimen. En Gonzaléz Martín Antonio (Coord.) Historia Biológica del hombre en América. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México, 2006. pp. 167-193.

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