2 julio 2009 en 11:00 PM | Publicado en Antropología Física, Divulgación de la Antropología | 1 Comentario
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La Labor Antropofísica en Servicios Periciales

Por Juan Carlos Tercero Aley

Los conocimientos de la antropología física en las ciencias forenses están enfocados básicamente al estudio de osamentas completas o incompletas, siempre y cuando tengan la extremidad cefálica. Éstas suelen encontrarse en tumbas clandestinas o como hallazgos de cadáveres esqueletizados de personas que migran y son localizadas cerca de las vías férreas en los estados por las cuales atraviesan desde la frontera de Centro América a la frontera con Estados Unidos de Norteamérica, en dichos restos humanos sólo se determinan sexo, edad, estatura y señas particulares, como datos generales de la identidad de las personas; pero más allá de esto no se realiza otro estudio.

Otros estudios que ayudarían a establecer la identidad de los cadáveres, no se llevan a cabo debido a que en los distintos Servicios Periciales de las Procuradurías en los estados, no hay suficiente personal para realizarlos. Los estudios son efectuados por médicos forenses, en el mejor de los casos y en otros el personal que los realiza no tiene formación académica en ciencias biológicas, lo cual imposibilita la aplicación de las técnicas muy bien conocidas dentro nuestro ámbito para llevar a cabo la identificación a cabalidad; actualmente somos muy pocos los Antropólogos Físicos que laboramos en Servicios Periciales.

Esos estudios que no se realizan aportarían los datos conocidos en el ámbito forense como “necro-reseña” (datos obtenidos después de la muerte en restos de tejido de un cadáver), de la morfología de la persona en vida, tales como: tamaño y forma de cara, frente, cejas y cada uno de los rasgos faciales que nos individualizan, además las posibles señas particulares que presenten.

En otras ocasiones, cuando existen las fotografías o radiografías de alguna persona que se supone es el cadáver, no se realizan los estudios de sobreposición cráneo-fotografía o la sobreposición cráneo-radiografía, ya que además del conocimiento de los diferentes puntos craneométricos y somatométricos propios de la Antropología Física, es necesario saber como relacionarlos y poder determinar los diferentes índices localizados en el rostro, tales como: facial total, facial superior, nasal, etcétera. Básicamente esto se refiere a que en el sustrato óseo adyacente al tejido blando de la cara, se encuentran los principales rasgos por los cuales las personas nos reconocemos, por lo tanto, al relacionarlos se puede establecer si corresponde o no a una persona que se esta buscando. En esta labor tan minuciosa, la aplicación de los conocimentos  antropófísicos resulta de gran ayuda.

28 mayo 2009 en 10:18 PM | Publicado en Antropología Física, Divulgación de la Antropología | 1 Comentario
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Un antropologo físico en las ciencias forenses

Por Juan Carlos Tercero Aley

 

Las ciencias forenses son el conjunto de disciplinas científicas cuyos conocimientos y técnicas permiten, en un presunto hecho delictuoso, determinar en auxilio de los órganos encargados de administrar justicia, su existencia así como posibilitar su reconstrucción, o bien, señalar y precisar la intervención de uno o varios sujetos en el mismo[1].

¿Cómo puede la antropología física ser de ayuda en este campo?

Trabajo en la Dirección de Servicios Periciales de la Procuraduría General de Justicia del estado de Zacatecas. Como antropólogo físico utilizo mis conocimientos para establecer las características físicas de los individuos, así como la interrelación del sujeto con el medio ambiente (biología) y sus manifestaciones. 

Por ejemplo, en individuos vivos contribuyo a establecer sus rasgos fisionómicos en las fichas de media filiación: corpulencia (delgado, mediano, obeso); tipo de cara (larga, mediana, corta); tipo de pelo (lacio, ondulado, rizado); tipo de frente (baja, mediana, corta),  y otros, a partir de parámetros corporales o somáticos, como nosotros le llamamos.

La importancia de esta labor radica en establecer inequívocamente parámetros corporales que precisen cuáles son las características que nos diferencian como personas, y cómo valorarlas. En esta tarea se da énfasis a los rasgos faciales, aunque también se consideran las cicatrices, los tatuajes, las marcas de operaciones o cualquier otro rasgo individualizador. 

En el trabajo con restos óseos o fragmentos ayudo, primero, a determinar si éstos corresponden a la especie humana. Sí es así, determino sexo, edad, estatura, afinidad biológica racial, y más. Mi tarea en este caso es reunir la mayor cantidad de datos fisonómicos que me permitan establecer una relación entre la información que yo obtuve de los restos y los datos de una persona en particular. 

Además, mis conocimientos en antropología física son de utilidad para establecer la interrelación individuo, medio ambiente y sus manifestaciones, como la cantidad de rayos solares y sus implicaciones en el color de la piel y en la pigmentación; el tipo de alimentación, rica en proteínas o grasas, y como se manifiestan en el somatotipo (complexión) de un individuo; el tipo de empleo que realiza una persona, si está sometida a algún elemento tóxico, si su trabajo produce alguna deformidad o rasgo postural, etcétera.

Así, al establecer características individualizadoras e interrelaciones individuo-medio ambiente, es como la antropología física auxilia a las ciencias forenses y a la procuración de justicia de nuestro país.


[1] Moreno González, Rafael. Introducción a la Criminalística. Ed. Porrua, México 1993.

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