15 enero 2010 en 2:19 AM | Publicado en Antropología Física, Divulgación de la Antropología, Divulgación de la Ciencia | Deja un comentario
Etiquetas: , , , , , , , ,

Por Gabriela Espinosa Verde

Pedro A. Serrano Maass  y Enrique Serrano Carreto en su artículo El estrés producido por el hacinamiento urbano hacen una crítica al proyecto desarrollista, que planteó a la industria urbana como la panacea para el crecimiento económico. Idea que originó una gran migración del campo a la ciudad, lo que ha resultado no sólo en hacinamiento y estrés sino, también, en la marginación social de los migrantes.

La ciudad de México, una ciudad repleta.

El origen del problema puede rastrearse a finales del siglo XVIII, cuando la Revolución Industrial generó un crecimiento desequilibrado en las ciudades Europeas: que aumentaron aceleradamente su número de habitantes, no así su posibilidad de proveerlos de alimentos, lo que deterioró el nivel de vida.

En el caso de la ciudad de México, la centralización del poder político, económico y cultural en la capital tiene sus raíces antes de la conquista. Sin embargo,  fue hasta finales de los años 50 del siglo  pasado, cuando las villas que abastecían de alimentos y mano de obra a la ciudad, fueron absorbidas por la urbe.

El crecimiento vertiginoso ha resultado en competencia laboral, dificultades de trasporte, problemas de vivienda y afecciones a la salud física y mental de sus habitantes.  Problemas que se agravan entre los grupos marginales, de los cuales los migrantes suelen formar parte.

El hacinamiento animal y el estrés

La sobrepoblación genera hacinamiento y este puede dar lugar a respuestas estresantes, según indican diversos estudios realizados con especies en libertad y en modelos experimentales de laboratorio. Estas respuestas van desde un aumento en la agresividad hasta la autodestrucción. Por ejemplo, existe un tipo de conejo en Noruega, que puede llegar al suicidio colectivo cuando el territorio y los pastos,  son insuficientes y ponen en riesgo la sobrevivencia de la especie.

La disponibilidad de un territorio individual, familiar y social, es de vital importancia y cuando éste es invadido por congéneres puede producir estrés y en casos extremos suicidio masivo.

El animal humano. Hacinamiento, estrés y cultura.

Como el resto de las especies, nuestros ancestros debieron elegir una vía de especialización que asegurará su sobreviviencia en el medio que habitaban. Por ello, dicen los autores:

“En un principio, la especialización se basó, entre otra gran cantidad de elementos, en la conservación de la mano con cinco dedos o el omnivorismo, o bien en la aparición de organizaciones sociales complejas. Más adelante, cuando hubo que elegir un camino alternativo a los póngidos, esta especialización consistió en un sistema social mucho más complejo, sustentado en la cultura, lo cual aseguró la capacidad para poblar prácticamente cualquier tipo de hábitat.”

Claros de que la cultura impone características distintivas en las necesidades territoriales, los autores consideran, que lo primero es demostrar cualitativa y cuantitativamente qué y cómo el hacinamiento produce estrés y después buscar las soluciones para mejorar la calidad de vida de nuestra especie.

En el caso de México, proponen un estudio para comprobar que existe una mejor calidad de  vida en las regiones de baja densidad del país, razón por la cual deberían recibir un apoyo que consideré tres factores: cultura, atención a la salud y desarrollo agropecuario.

Bibliografía

Serrano Masss Pedro A y Enrique Serrano Carreto. El estrés producido por el hacinamiento urbano. En: Mansilla Lory Josefina y Xavier Lizarraga Cruchaga (coords.), Antropología Física: disciplina plural. INAH, México, 2003. 315-330 pp.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com. | El tema Pool.
Entries y comentarios feeds.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 133 seguidores