25 junio 2009 a las 12:25 AM | Publicado en Divulgación de la Antropología | 3 comentarios
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Anéctoda sobre una tesis interdisciplinaria

Por María Teresa Menéndez Taboada

En enero del 2005 se abre por primera vez, en la carrera de antropología física de la E.N.A.H., el Proyecto de Investigación Formativa “Momias y Momificación” a cargo de la Dra. Josefina Mansilla.  Al saber de esta materia, tuve gran inquietud por aprender acerca de las momias y su estudio; así tuve la oportunidad de realizar mi tesis de licenciatura titulada Composición química del cabello de momias prehispánicas: una aproximación a la dieta y al entorno.

A nivel personal me interesó realizar esta tesis porque en nuestro país el estudio de restos momificados es una rama de la antropología física en la que muy pocos investigadores han trabajado, ya sea por la escasez de material para estudiar o por la falta de infraestructura, presupuesto, oportunidad e interés. Además, el cabello tampoco ha sido estudiado a menudo dentro de la antropología física en nuestro país,  y proporciona información de la vida de los  individuos y sus sociedades, por lo que  me pareció importante aprovechar la presencia de estos filamentos en las momias.

Para obtener dicha información recurrimos a diversas técnicas, como: La fluorescencia de rayos X (FRX) y el análisis por activación neutrónica (AAN), que fueron los métodos más adecuados para determinar los elementos químicos presentes en el cabello. Para determinar los compuestos cristalinos de la tierra asociada a los entierros recurrimos a la difracción de rayos X (DRX). Por otro lado,  la espectroscopía infrarroja (ATR-FTIR) que permitió identificar las especies superficiales asociadas a la muestra; lo más indicado para estudiar la morfología, a escala de micrones, fue la microscopía electrónica de barrido (MEB); a cuyo microscopio se encuentra asociada una sonda que permite obtener la composición local de la zona observada, a través de la espectroscopía por dispersión de energía (EDS).

Ahora bien, para alcanzar esta meta interdisciplinaria fue necesario armarme de valor y adentrarme en áreas que en ese momento eran desconocidas para mi, e incluso no me agradaban del todo. Decidí que tenía que ir más allá de lo que aprendí en la carrera y tomar conocimientos de otras profesiones. En lo personal jamás me fue bien en la química y la física, pero aprendí a conjuntarlo con algo que me motivaba bastante y me fascinaba: el estudio de restos humanos. Sin embargo, no todo fue fascinación; también hubo frustración y desesperación, sobre todo al encontrarme sumergida en bibliotecas con libros llenos de términos poco familiares, con esquemas y gráficas que no eran explícitos y que manejan un lenguaje ajeno. Muchas veces eso me hizo decir –¡en qué me he metido!– pero aquí entra en juego otro aspecto muy importante para realizar este tipo de trabajos interdisciplinarios: Contar con el apoyo de especialistas que te guíen y asesoren adecuadamente a lo largo de la travesía.

Esto me deja claro que no podemos limitarnos a relacionarnos solamente con profesionistas de nuestra carrera escuela, resulta increíblemente enriquecedor colaborar con químicos, físicos, biólogos y médicos, por mencionar sólo algunos.

En el Instituto de Investigaciones Materiales de la U.N.A.M. pude conocer los laboratorios en donde se analizaron las muestras de cabello; ahí los microscopios y espectrómetros que se emplearon ocupan las dimensiones de todo un salón de clases y se controlan por computadoras. Al entrar en los laboratorios y al Instituto mismo, te sientes sola, como si fueras una turista que viaja a un país desconocido, en donde el lenguaje y hasta la apariencia de las demás personas te resulta extraño.  Los encargados de los laboratorios en donde se analizaron las muestras, en cuanto notaban mi asombro, amablemente comenzaban a explicarme cómo funcionaba todo, y de igual forma ellos se sorprendían al saber qué estaban colocando en sus microscopios ¡cabello de momias! ahí es cuando dejaba de sentirme ajena a su mundo y podía explicarles lo que iba a hacer para mi tesis, y  ellos se interesaban más al saber que en la antropología física se pudieran hacer este tipo de estudios.

Cuando comenzaba a habituarme a esos lugares, surgió la oportunidad de hacer más análisis en el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares. Dicho instituto se encuentra sobre la carretera México – Toluca. A las 6:00 am tomé un camión particular que recoge a los trabajadores del I.N.I.N., una vez que llegamos a nuestro destino me quedé impresionada al ver el tipo de lugar en donde estaba, si el Instituto de Investigaciones en Materiales era otro mundo para mí, esto era otro universo. Parecía una ciudad en medio de la nada, el camión avanzaba por una vereda que conducía a diversos edificios, en donde la gente iba descendiendo. Por fortuna el edificio al que íbamos era de los últimos y pude dar el tour por el lugar. El paisaje era hermoso, había colinas, pinos, mucha vegetación y letreros que indicaban “Cruce de venados”.

Saliendo de ahí ya nada podía intimidarme, conocí cada detalle de lo que había detrás de mis estudios, lo cual desde mi perspectiva, era de grandes proporciones.   Además conocí gente maravillosa y comprometida, no solamente con su profesión sino incluso con la mía, ya que un gran número de personas aceptaron entusiastas colaborar conmigo y destinar parte de sus limitados presupuestos y de su tiempo para contribuir no sólo a mi tesis, sino al estudio de nuestros antepasados y así formar un excelente equipo interdisciplinario encabezado por la antropología física.

Bajo este contexto quedó terminado después de un año de trabajo, el primer estudio de cabello de momias en nuestro país. Vale la pena señalar, que ser de los pocos en abordar algunas líneas de investigación, resulta al principio frustrante, en especial al no contar con información suficiente o estudios previos que nos sirvan de guía, pero al final los resultados son gratificantes.

Gracias por su apoyo:

Dra. Josefina Mansilla, Dr. Pedro Bosch, I.Q. Leticia Baños,

Dr. José Guzmán, Dr. Enrique Lima, Dra. Silvia Bulbulian e Ilán Leboreiro.

 

3 comentarios »

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  1. Interesante la informacion, jamas pense que de unsolo cabello se puddiera sacar tanta informacion de una persona.

  2. Tere, felicidades😛 yo creo que lo cuentas no es sólo emotivo también lo encuentro estimulante.
    Cuchillito de palo …😀

    Esta retebueno el blog.

  3. Muy interesante y si, creo que es cierto eso de que no se puede limitar a trabajar solo con personas que hagan lo mismo que nosotr@s..siempre es bueno nutrirse de otras personas…y bueno aunque obvio lo que yo hago es totalmente diferente me resulta fascinante saber que el cabello tambien es una fuente de informacion importante…Tere…como siempre felicidades por la pasion que pones en las cosas que haces…!!!! 😀


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