16 julio 2009 a las 7:38 PM | Publicado en Divulgación de la Antropología | 1 comentario
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Por Ricardo Cabrera

A los ojos de la cultura global las montañas imponen por su altura, provocan admiración por sus paisajes nevados, respeto por las altas paredes rocosas y un profundo deseo por alcanzar sus altas cimas. Moles gigantes de roca, hielo y nieve, donde reinan tormentas y soledades. Esta es la percepción que tienen los pueblos occidentales de las montañas: elevaciones carentes de vida, inmensos desfiladeros verticales que los escaladores sólo ven como retos a vencer, y amaneceres o atardeceres que provocan en el poeta el pretexto para la creación de una obra literaria. El macizo montañoso como materia inerte.

Pero a los ojos de los pueblos indígenas mesoamericanos, los montes son más que rocas y hielo, son un ente vivo, un dios que habita las alturas de la misma. Son también, el lugar de los ancestros, donde los seres primigenios de estos pueblos viven y desde donde aconsejan y protegen a sus hijos que nacen, viven y mueren en las laderas de la montaña.

volcan

Las montañas se convierten en seres femeninos y masculinos, en dioses protectores y proveedores. La montaña es el cántaro sagrado donde las aguas mágicas salen para regar las milpas de los pueblos.

 

Es el lugar donde se accede al Tlalocan, el paraíso de los indios mesoamericanos, morada de Tlaloc -dios de la lluvia en el panteón mesoamericano- de donde y con ayuda de los tlaloques riega el agua para el mundo.

La montaña es – contrario a la percepción de los ojos “civilizados” –un lugar de vida mágica, de sueños que forman parte de la realidad, morada de entes invisibles que cada mañana recorren sus cañadas, laderas y cimas.

Culto a los volcanes

Desde la época prehispánica, los pueblos indígenas mesoamericanos han ascendido las montañas del centro de México, para llevar a cabo cultos relacionados con éstas y el agua.

El agua es un elemento esencial para la supervivencia de estos grupos humanos, ya que son inherentemente agrícolas. El vital líquido baja por las laderas para regar los campos de los pueblos y así lograr la cosecha anhelada. La montaña, se convierte en el recipiente divino que guarda el vital líquido sin el cual los pueblos dejarían de existir. Es por esta razón que estos dos elementos han sido sacralizados por el indio mesoamericano.

Seres Antropomorfos

A los ojos de los pueblos indígenas, las montañas dejan de ser gigantes de roca, para convertirse en seres femeninos y masculinos, ejemplo de ello lo tenemos en las máximas alturas del centro de México: el volcán Popocatepetl es conocido en las laderas del mismo como “Don Goyo” o “Don Gregorio”; el Pico de Orizaba es “Don Francisco Orizabeño”; los volcanes Malinche e Iztaccihuatl cobran un carácter femenino y se conocen en sus respectivas regiones como “Doña Esperanza” y “Doña Rosita”. Así entonces, las montañas cobran vida e incluso se atreven a caminar cerca de los poblados, ya que los volcanes, al adquirir una forma humana recorren los bosques y campos de los pueblos que habitan a las faldas de los mismos.

michoacan

El culto a la montaña en el centro de México es una tradición milenaria que ha pervivido por más de quinientos de años, resistiendo el embate de las culturas occidentales. En estos ritos se rinde tributo a la naturaleza y al simbolismo indígena, que ve a la montaña y el agua como proveedores de sus necesidades más elementales.

Las montañas mexicanas, son además de magnificas obras de la naturaleza, seres mágicos que habitan en la mente de los pueblos indígenas. Así, cuando visitemos estos sitios, recordemos – y respetemos – que son mas que hielo, nieve y roca.

BIBLIOGRAFÍA

Bonfil Batalla, Guillermo
1995     “Los que trabajan con el tiempo. Notas etnográficas sobre los graniceros de la Sierra Nevada, México” [1968], en Obras escogidas de
Bonfil Batalla
, v. I, INI, México, pp. 239-270.

Broda, Johanna
2002        La montaña en el paisaje ritual, México, CONACULTA/INAH.

Durán, fray Diego
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Glocker, Julio
1996      Los volcanes sagrados: mitos y rituales en el Popocatépetl e Iztaccihuatl, Grijalbo. México,

Iwaniszewski Stanislaw
2001ª    “Y las montañas tienen genero: Apuntes para el análisis de los sitios rituales en la Iztaccihuatl y el Popocatepetl”. En: Johanna Broda, Stanislaw Iwaniszewski y Arturo Montero (coord.) La montaña en el paisaje ritual. CONACULTA-INAH, UNAM y BUAP, México, D.F. pp. 113-147

Montero, Arturo
2004    Atlas arqueológico de la alta montaña mexicana, editado por la Comisión Nacional Forestal, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México.

1 comentario »

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  1. hola!!!! bue psss ando x aqui checando… apeneas llego asi q lo vere ok!!!


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