20 agosto 2009 a las 11:30 PM | Publicado en Divulgación de la Antropología | 1 comentario
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veracruzano

Por Blanca Martínez de León Mármol

Para conocer al ser humano resulta esencial entender el cuerpo, que de alguna manera, es nuestro vehículo de estar y existir en el mundo.  Por medio de éste, recibimos información de nuestro entorno e interactuamos con él; llegamos a identificarnos y diferenciarnos. Pero, también lo construimos y transformamos al paso del tiempo, reflejando con ello el mundo social y natural en el que nos desarrollamos.

En nuestro andar y vivir cotidiano observamos que hombres y mujeres no actúan ni lucen igual. Para entender estas diferencias desde el estudio corporal es necesario ubicarlo en dos planos: el primero, se refiere al cuerpo construido en un mundo social, donde las normas de comportamiento, las prácticas, los valores y las actitudes marcan una diferencia genérica entre lo que reconocemos como lo masculino y lo femenino. El segundo es el  cuerpo físico, donde las diferencias anatómicas y funcionales nos distinguen sexualmente como hembras o machos.

Estas diferencias nos recuerdan, por un lado, que seguimos perteneciendo a un mundo natural en donde todos, como parte de la misma especie, compartimos ciertas características comunes; y por otro, nuestra gran variabilidad biológica y cultural. Es decir, como seres humanos todos tenemos dos ojos pero entre individuos éstos pueden variar en color y forma. Algunas personas tienen la cabeza redonda, otros son altos, algunos son de piel clara, otros robustos, en fin, los seres humanos somos una gama variada de formas y tonalidades.

Si bien se pueden distinguir diferencias entre sexos, individuos, regiones y horizontes culturales, también se pueden describir tipos morfológicos para las poblaciones humanas, como ha ocurrido con las que habitaron la Costa del Golfo.

Figurilla que muestra el tipo morfologico de las poblaciones de la Costa del Golfo. Museo de Antropología de Xalapa. Fotografía de Blanca Mtz de León.

Figurilla que muestra el tipo morfologico de las poblaciones de la Costa del Golfo. Museo de Antropología de Xalapa. Fotografía de Blanca Mtz de León.

Las personas de esta región se describen como individuos de cabezas muy redondas, frente alta, cara ancha, nariz media y con un ligero prognatismo (proyección hacia fuera de la región inferior de la boca). Este tipo morfológico general resulta ambiguo, además, se ha modificando a través del tiempo por múltiples factores, sin embargo, podemos distinguir estos rasgos en ciertas representaciones antiguas de cerámica.

 

Como ya se ha mencionado, la variación de formas corporales responde, en parte, al mundo cultural. Esto se observa, entre otros aspectos, en la costumbre de modificar artificialmente el cuerpo. Algunas de estas prácticas son temporales como: la perforación de oídos, nariz y labios; la pintura corporal.  Otras prácticas son permanentes como la costumbre de alterar la forma de la cabeza en los recién nacidos, utilizando bandas y/o tablillas; mutilar los dientes, limándolos o extrayéndolos; hacerse tatuajes o escarificaciones.

La intención y significado que adquieren estas alteraciones varía según el grupo que las practique: algunas pueden ser marcas de identificación tribal o un distintivo entre clases sociales; pueden deberse a alguna práctica ritual o tener como único fin embellecer el cuerpo. Entre las poblaciones actuales resulta difícil conocer su significado original, pues este cambia conforme pasa el tiempo y la única manera de aproximarnos a él, es a través de un estudio etnográfico.

Cuando estudiamos poblaciones antiguas y sólo contamos con  las evidencias materiales de ciertas prácticas corporales, comprender el significado se vuelve una labor más complicada. Lo que es un hecho, es que en Mesoamérica y en la Costa del Golfo la práctica de modificar el cuerpo era muy común y presentaba una diversidad inimaginable de formas.

Algunas de estas prácticas fueron utilizadas como distintivos entre clases sociales, como lo muestra cierto tipo de forma cefálica (forma de la cabeza) exclusiva para la elite maya. Entre los habitantes de la Costa del Golfo, hasta la fecha, no se ha observado alguna preferencia de forma o práctica entre clases sociales y mucho menos entre géneros.

Durante mucho tiempo se vinculó un tipo de deformación cefálica intencional –conocido como tipo Zapotal- con personajes femeninos como las Cihuteteo y las Tlazolteotl, pues la forma del tocado que presentan alude a este tipo tan peculiar de cabeza alterada. Sumado a la evidencia anterior, se habían observado rastros de esta práctica sólo  en  restos humanos femeninos. Ahora se sabe que esta forma cefálica no es exclusiva de las mujeres, pues nuevos estudios han hallado cráneos masculinos con este tipo de deformación.

Procedente de el Zapotal, Veracruz. Muestra algunas alteraciones corporales como mutilación dental y deformación cefálica intencional. Museo de Antropología de Xalapa, Veracruz. Fotograía de Blanca Mtz de León

Procedente de el Zapotal, Veracruz. Muestra algunas alteraciones corporales como mutilación dental y deformación cefálica intencional. Museo de Antropología de Xalapa, Veracruz. Fotograía de Blanca Mtz de León

Para estudiar estas prácticas, los antropólogos físicos cuentan con restos óseos, crónicas, pinturas murales, códices y sobretodo representaciones cerámicas de formas humanas o antropomorfas, que reflejan la vida y forma de los pobladores antiguos de nuestro territorio.

Entre las mujeres que habitaron la región de la Costa del Golfo, según muestran las figurillas y restos esqueléticos, había alteraciones corporales como: tatuajes, escarificaciones, limado de dientes, perforaciones para portar narigueras u orejeras, pintura corporal o facial.

No es de sorprenderse lo común y diverso de estas prácticas entre los pobladores prehispánicos, pues en todos los grupos humanos sin distinguir espacio y tiempo se han realizado. Basta con mirarnos ante un espejo para darnos cuenta que la modificación y construcción del cuerpo es parte de nuestra existencia  como especie biocultural.

1 comentario »

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  1. Es un tema muy interesante y novedoso, que bueno que este espacio sirva para conocer los trabajos de los jóvenes y entusiastas antropologos físicos.


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