18 diciembre 2009 en 12:03 AM | Publicado en Divulgación de la Antropología | Deja un comentario
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Por Gabriela Espinosa Verde

En su artículo Los estudios bioculturales y la ínterdisciplina, la Dra. Josefina Mansilla Lory,  hace algunas reflexiones y plantea una perspectiva sobre la formación de las nuevas generaciones de antropólogos físicos. Cabe aclarar que el texto fue publicado en 2003, sin embargo, tanto las reflexiones como las perspectivas siguen siendo vigentes.

Biocultura

El punto de partida, son los estudios bioculturales, que entienden al ser humano como ser biológico, socio-cultural e integrante de un ecosistema. En México, este tipo de estudios aplicados a la osteología, empiezan a vislumbrarse en los años 70 y siguen modelos de estudio norteamericanos.

Por ejemplo, el libro Biocultural Adaptación in Prehistoric America, vierte propuestas de modelos de interacción biológica y patrones de comportamiento. En él Blakely define a la adaptación biocultural como:

La expresión dinámica de la vida del hombre antiguo tomando en cuenta la integración holística de los sistemas ecológico, cultural y biológico, que contesta a preguntas acerca de la historia cultural de poblaciones desaparecidas y que afectan los procesos de adaptación y contribuyen al comportamiento humano.”

 Además,  Buikstra enfatiza la importancia de identificar las relaciones entre variables que den cuenta de la organización social, las estrategias de sobrevivencia, la demografía y los procesos biológicos. Pues como expresa la Dra. Mansilla:

Los datos biológicos del hombre fuera de su contexto representan una página aislada de una base de datos.”

Ínterdisciplina

La integración de los datos biológicos, socio-culturales y ecológicos requieren de un trabajo interdisciplinario, que proporcioné una pluralidad de enfoques y experiencias, que enriquezca teórica y metodológicamente el estudio de las sociedades del pasado. Para ello, dice Mansilla, es importante entender que la interdisciplina no concluyen con una ensalada de conceptos, sino como menciona Troya, con:

 El uso de diferentes saberes que pueden provenir de disciplinas distintas al servicio de una reestructuración, de una complejización que genere nuevos sentidos respecto del objeto de estudio”.

Reflexiones y Perspectivas

Si los modos de vida de las poblaciones humanas son una respuesta a condiciones específicas, el estudio de las respuestas biológicas a condiciones históricas, socio-culturales y ecológicas específicas, que dejan huella en el esqueleto, permiten un avance en el conocimiento de las condiciones de vida y la capacidad de adaptación de las poblaciones del pasado, a las que podemos acceder vía sus restos óseos y cultura material.

El conocimiento biológico del fenómeno humano se vuelve significativo cuando se  estudia como parte del ecosistema físico y cultural. Pero su ampliación requiere de un sistema de pensamiento que permita el intercambio  y síntesis de disciplinas diferentes, expresa la Dra. Mansilla. Quién, además considera que:

Se daría un mayor avance en el conocimiento de los antropología física mexicana, si desde la formación de los antropólogos y en la estructura institucional en donde éstos se insertan, no se fragmentara la disciplina sino que se impulsará la confluencia, comunicación y articulación de conocimientos así como la posibilidad de realizar trabajos transdisciplinarios.”

  Bibliografía

Mansilla Lory Josefina, Los estudios bioculturales y la interdisciplina. En: Mansilla Lory Josefina y Xavier Lizarraga Cruchaga (coords.), Antropología Física: disciplina plural. INAH, México, 2003. 77-83.

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11 diciembre 2009 en 9:47 AM | Publicado en Divulgación de la Antropología | Deja un comentario
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Por Nickthell Solsona Vargas

Éste es un resumén de la ponencia que Nickthell presentara en el Ciclo de Conferencias de Antroplogía del Deporte, en el Club Berimbau, el pasado 07 de noviembre de 2009.

El hombre es un ser en movimiento, que se ha caracterizado por la imitación de su medio, de donde genera su propia autenticidad y diversificación. Es así, como a través de su historia ha generado el conocimiento, la ciencia, las artes y las actividades recreativas y deportivas.

A lo largo del crecimiento, a través de nuestro cuerpo, a partir de nuestra mente y los procesos que en ella inciden  vamos transformándolas en experiencias.  Y es así como nos apropiamos de los conocimientos empíricos, para hacerlos parte de nuestras vidas, para conceptualizar todo lo que nos rodea. Por lo tanto, cuantas más variables le demos al contacto con el medio -a través de la movilidad- estamos potencializando, nuestras vivencias y ampliando nuestra conciencia y capacidad de percepción.

 La función biopsicosocial de la actividad física, el juego y el deporte.

 Actualmente, vivimos inmersos en una cultura donde las imágenes nos bombardean para consolidar nuevas ideas entorno a nuestro medio. A la vez, éstas, de una manera sugerente y casi imperceptible nos impregnan de ciertas políticas de seguridad[1], como  la salud, que nos aleja de esos miedos sociales llamados: vejez, enfermedad y muerte.

¿Cuántas veces en nuestra vida hemos escuchado la famosa frase Mente sana en cuerpo sano? En la actualidad el deporte ha tomado el rasgo de valor de uso[2], dejando de lado que un cuerpo sano es relativo, pues, debemos recordar que entre individuo e individuo hay variaciones, de hora a hora y de acuerdo a sus actividades.

Muchos deportistas, por elección propia dejan su vida social y académica por los extenuantes y excesivos entrenamientos, pretemporadas y competencias. ¿Qué sucede con los niños que realizan actividades extraescolares como la práctica de algún deporte? ¿Esto los convierte en deportistas? ¿Qué pasa con los trabajadores que participan en las ligas de futbol, voleibol o basquetbol en sus empresas? ¿Dónde clasificamos a las personas que salen a correr y comen de manera sana, por recomendación médica, para mantener estable su salud?

La actividad física es la capacidad del cuerpo humano para reaccionar ante las exigencias de su entorno en la vida diaria. El juego es aquel que no tiene reglas estrictas, la mayoría de las veces es espontáneo, y en pocas ocasiones su desenlace es de importancia para quienes lo desarrollan; contrario al deporte,  donde el resultado es de gran importancia para sus practicantes y grupos involucrados.

Así, en el deporte va inserto el discurso del bienestar y de la salud. Pero ¿hasta dónde será saludable correr una maratón a los 40 y tantos, y morir de un infarto? Son ya dos años consecutivos que en la maratón de la Ciudad de México ocurre esto. Eso me hace pensar que la práctica de un deporte no es tan saludable como la pintan.

Me inquieta observar como las sociedades se fundan en el deporte social, en su ejercicio como estrategia para llegar a una buena salud y a un estado integral de la eficiencia corporal, cuando las actividades son directamente proporcionales a quien las realiza y su ritmo de vida. Es un compromiso que debemos asumir quienes nos dedicamos a la promoción, divulgación enseñanza y/o práctica del deporte,  considerar como rector de nuestros proyectos, la meta común, las características de grupo (principalmente edad y sexo) y las cualidades individuales, para garantizar el alcanzar la meta y el hacer de la actividad una experiencia gratificante para el individuo.

Si quieres conocer la ponencia completa da clic aquí o ve a la pestaña Más de…


[1] Para Damasio cuando la emoción es miedo el estado especial puede ser ventajoso. Aunque, este, debe de ser justificado y no resultado de una evaluación incorrecta de alguna situación o algún síntoma de fobias. (Damasio; 2003: 135).

[2] Lo que es considerado como objetos útiles, en relación a las materias útiles que nos interesan.

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