18 junio 2010 en 12:01 AM | Publicado en Divulgación de la Antropología | 1 comentario
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Por: Gabriela Espinosa Verde

En el marco del mundial de fútbol AFPQ ha decidio reeditar este artículo cuya versión original fue publicada en la sección “Tema del Mes” de la Revisa de Libros, en el número de Julio de 2007, publicación mensual de enlaces.

Hay personas a las que no les gusta el fútbol pero saben de su existencia y hasta podrían relacionar nombres como Pele y Maradona, o algunos más actuales, como Cristiano Ronaldo y Messi con este deporte.  Y que decir de la palabra Sudáfrica que en estos días  vinculamos casi imprescindiblemente con la justa mundialista de dicho deporte.

El fútbol es un deporte espectáculo porque une la disciplina deportiva con la magia de los estadios llenos y las transmisiones televisivas y radiofónicas seguidas por millones de personas. Su impacto social es tal que según los datos de la Federación Internacional del Fútbol Asociación (FIFA), en 2006 el 4% de la población mundial estaba relacionada con éste deporte (jugadores, árbitros, cuerpos técnicos y funcionarios), mientras que en el Norte y Centro de América, así como en el Caribe 9 de cada 100 personas estaban relacionadas con el fútbol.

Además, a diferencia de otros deportes como la natación o la gimnasia, el fútbol soccer no requiere de instalaciones especiales para su práctica. Eso lo saben muy bien los niños que suelen jugarlo en las calles o en el patio de la escuela.

Para buscar una respuesta a la pregunta que titula este artículo concentrémonos en el fútbol como deporte. Todos los deportes involucran la interacción entre aptitudes, habilidades y estrategia.  Las aptitudes son aquellos requerimientos que exige una práctica deportiva. Por ejemplo, en el atletismo se requiere velocidad y resistencia.

Piense en un corredor de maratones, ahora traiga a su mente a un futbolista profesional.  Los corredores de maratón generalmente son personas altas, delgadas y musculosas y los futbolistas ¿cómo son?…los hay de físicos muy variados, desde los esbeltos, pasando por los de músculos prominentes hasta los que son más bien llenitos[1].

Sí, los futbolistas resultan no ser tan especializados. Se considera que en promedio un futbolista profesional durante un partido de 90 minutos recorre poco más de 10 Km., distancia que muchas personas recorren durante un paseo. Además, algunos estudios muestran que en Sudamérica los futbolistas recorren a lo más 8.5 o 9 km por partido.

La única diferencia entre alguien que acostumbra largos paseos y un futbolista es que este último realiza su recorrido con cambios de intensidad: cerca de dos tercios de los 10 km los cubre caminando y trotando, el tercio restante lo recorre con spring (carrera a toda velocidad), carrera hacia atrás y movimientos para cumplir una acción específica.

Pero, no crea usted que corren lo mismo en el primer tiempo que en el segundo. Los estudios realizados con futbolistas profesionales muestran, que más de la mitad de la distancia recorrida durante el juego, se cubre en los primeros 45 minutos.  A esto súmele la baja efectividad de la posesión del balón. Se calcula que durante un partido un equipo puede poseer el balón cerca de 240 veces, de las cuales 10 o 15 serán transformadas en jugadas de ataque con oportunidad de gol y sólo tres o menos entraran en la portería rival.

Y eso no es todo, los físicos propios de los futbolistas tampoco existen. La estatura y el peso promedio de los jugadores de fútbol se mantienen dentro de los valores promedio de la población. Aunque en los últimos años se ha generado una tendencia a que los jugadores sean más altos, más pesados y con menos tejido graso, que en las generaciones de décadas pasadas.

Otro elemento que se ha evaluado es la cantidad máxima de oxígeno que el cuerpo puede consumir en un minuto (VO2máx). Los resultados de estos estudios muestran, que los valores de los futbolistas son demasiado moderados en comparación con otros atletas. Por ejemplo, se considera que el VO2máx de un futbolista es parecido al de los corredores de clase mundial de los años 70’s y 80’s. Aunque si existe una diferencia entre los futbolistas y la población general, pues su consumo máximo de oxigeno suelo ser  mayor que el de un individuo no deportista.

También, se ha observado que los futbolistas tienen menor flexibilidad con respecto a otros atletas, aunque son más ágiles. En ese sentido se ha demostrado, que los jugadores de selección nacional pueden tener tan buena agilidad[2] como los jugadores de básquetbol  y los de futbol americano. De hecho, es en esta habilidad en donde se puede diferenciar al futbolista profesional del amateur y del de las cascaritas.

Regresemos a nuestra pregunta inicial: ¿Qué hace especial a las estrellas de futbol? Muchos podrían contestar que sus sueldos exorbitantes o el espectáculo y la publicidad. Otros podrían decir que sus pases, sus atajadas, sus extraordinarios goles, la forma en que hacen frente al rival, su carisma. El ser lo que muchos quisieran.

Yo diría que las extraordinarias habilidades, de no pocos de ellos, no pueden pasar desapercibidas; que el carisma es fundamental no sólo en el fútbol, que la publicidad hace estrella, casi a cualquiera; que en un mundo donde el dinero puede causar grandes problemas o aliviar muchas carencias, el que recibe un poco más esta en la mira del resto.

Pero sobre todo, que son representantes de un sueño al que más de uno puede aspirar debido a que no se requieren capacidades físicas superiores a las promedio o que no pueda resolver un buen programa de entrenamiento. Lo que hace diferente a un futbolista del resto de los atletas es su habilidad, la cual se aprende y se cultiva. Lo que hace popular al fútbol es que cualquiera puede empezar a practicarlo si tiene un poco de espacio y algo que pueda hacerla de pelota. Sí,  los hace especiales practicar algo que es juego, deporte y espectáculo.

Bibliografía

– FIFA Comunications Division, Information Servicies, FIFA Big Count 2006:270 million people active in fooball, en: bigcountstatspackage-FIFA2006.pdf

-Kirkendall Donald (2000), Physiology of soccer, en: Exercise and Sport Science. 875-884 pp.


[1] No debe olvidarse que cuando se practica algún deporte desde temprana edad, éste suele impactar las características corporales del individuo sin dejar de lado la herencia y el ambiente en que se desarrolla el deportista.  De ahí, que haya excepciones, incluso en disciplinas deportivas en donde ciertas características físicas suelen ser predominantes.

[2] La agilidad es la habilidad de controlar cambios de posición y dirección, con rapidez y precisión.

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3 junio 2010 en 10:34 PM | Publicado en Divulgación de la Antropología | Deja un comentario
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 Por: Merit Nefernefer Becerril Tello

 Las investigaciones de la cultura y el comportamiento de los primates no humanos apoyan sus bases en la ciencia antropológica. El rastrear el origen de la cultura hace que nos detengamos a ver a nuestros parientes vivos, los primates no humanos, de manera tal, que la antropología contemporánea no podría concebirse de forma total sin las diversas investigaciones primatológicas, puesto que estas proponen hipótesis acerca de la cognición y cultura de los primeros homínidos.

 

La primatología no es una disciplina que se reduzca a una sola área sino que cuenta con diversos puntos de contacto entre las ciencias sociales y naturales. Así, los estudios primatológicos contemporáneos provienen de disciplinas como la psicología, la biología, la medicina veterinaria, la genética, la antropología física o social y la paleoantropología.

 

Observar el mundo primatológico supone el esfuerzo de una visión totalizadora. La basta información sobre una complejidad organizada en varios planos y niveles transdiciplinares ha provocado que surjan nuevos enfoques en el estudio de los primates no humanos.

 

La reciente incorporación de herramientas de investigación antropológica como la etnografía dentro de la primatología ha brindado a los primatólogos culturales (Goodall, 1998, Whiten, 2005, McGrew, 2004) nuevas alternativas de registro del comportamiento complejo de sus sujetos de estudio; sin embargo, existe un fuerte debate respecto a los alcances y limitaciones del uso de las herramientas etnográficas dentro de la primatología.

 

Algunas personas pueden creer que los antropólogos sociales sólo hacemos apologías de lo exótico pero no es así. Humanos y no humanos pertenecemos a una tradición cultural única la cual fuimos desarrollando a través de un proceso evolutivo.

 

¿Qué hace que exista un vínculo cultural entre los primates humanos y no humanos?

 

Un primer análisis nos indica que la cultura pueden ser manifestaciones materiales o simbólicas. Se considera que ésta es ese vínculo que no es innato sino que se va adquiriendo por medio del aprendizaje social y permite que los seres adquieran procesos de adaptación en su entorno. Algunos primatólogos culturales como Kawaruta (1945), Kinji (1951), Itani (1951), Kawai (1965) y Kumer (1981) consideran que este fenómeno no es exclusivo de los seres humanos.

 

La rama de la familia de primates de la que somos miembros está compuesta por chimpancés (pantroglodytes, panpaniscus, bonobo) gorilas (Gorilla gorilla beringuei, Gorilla gorilla graueri, Gorilla gorilla gorilla, subespecie Gorilla gorilla díehlí), y orangutanes, (Pongo pygmaeus subespecies, Pongo pygmaeus pygmaeus, Pongo pygmaeus morio, Pongo pygmaeus wurmbii).

 

Nosotros y los gorilas tenemos un vínculo muy estrecho por nuestro antepaso común, esto ha hecho que los gorilas tengan cierto parecido con los humanos: las expresiones que sus emociones dibujan en su rostro y su mirada, son tales que instintivamente las podemos reconocer entre nuestras expresiones. Los miramos al rostro y pensamos: que realmente sabemos como son, pero la verdad es que desconocemos todo de ellos, bloqueamos cualquier indicio posible de comprender como pueden ser, al hacer suposiciones humanas tentadoras.

 

Mi primer encuentro con los gorilas de tierras bajas fue durante el verano del 2004 en el Zoo Tiergarden en Berlín, Alemania. Cuando regresé a México  y continué la investigación que había iniciado en aquel primer país con un grupo de gorilas me enfrenté a la realidad del cautiverio. Mi estudio se redujo a una muestra de dos gorilas. Además, en el desarrollo de la investigación aparecieron otros problemas, como la dificultad de insertarme en un zoológico como antropóloga social.

Entrada al Zoo Tiergarden

 

La propuesta principal de mi trabajo fue analizar los alcances y limitaciones de aplicar las herramientas de la etnografía para registrar el comportamiento social-cultural de dos gorilas en cautiverio. Si partimos que la etnografía es un método aplicado para el estudio de la cultura en sus diversas manifestaciones, entonces ¿hasta dónde puede servir como herramienta para el estudio del comportamiento primate?

 

Como ya se ha mencionado en otros momentos los gorilas de los zoológicos no poseen un comportamiento como los gorilas libres, hay que estar conciente que mucho o tal vez la totalidad de su comportamiento es producto de una vida en cautiverio.

Bantú. Zoológico de Chapultecpec 2006

 

El papel que desarrolla el antropólogo social en México ha sido exclusivamente observar, registrar y comprender las comunidades rurales y urbanas en su amplio desarrollo cultural, por lo que los antropólogos sociales difícilmente se interesan por la cultura no humana. Si bien en México no existe un desarrollo amplio de la primatología cultural por parte de los antropólogos sociales, éstos se han preocupado por desarrollar las técnicas etnográficas.

 

La cultura en cautiverio…

 

La cultura de los grandes simios que se encuentran en cautiverio presentan rasgos de una cultura propia de dicho estado. En el cautiverio no se pierden los rasgos culturales sino que se apropian del contexto social en que se mueven, tal ves existen rasgos estereotipados que no se presentan en libertad, pero esto no significa que deje de ser cultura.

 

A partir de mis observaciones pude concluir que hay una cultura en estos espacios de encierro. Al principio no se puede detectar con facilidad si se compara con gorilas libres, pero indiscutiblemente tras un periodo prolongado de observación se detectan comportamientos culturales. Por ejemplo, el uso de herramientas, no solo se presenta en libertad sino que también se observa en cautiverio, así que la prolongación cultural de los grandes simios nos indica que solamente se ha descubierto una parte mínima de lo que podemos saber de ellos.

 

Tras la mirada de la etnografía…

 

Unas de las aportaciones de este trabajo fue que realicé un análisis teórico- práctico comparando los distintos métodos de registro del comportamiento cultural: por un lado, esta la etología con su amplio desarrollo en el registro del comportamiento animal, un registro que es más de corte técnico, pues omite elementos importantes de tipo subjetivo en el comportamiento primate, aunque hay que reconocer su gran aportación al estudio del comportamiento animal, ya que sin la etología se desconocería muchos aspectos biológicos de los animales; por otro lado, el registro etnográfico ayuda a que se observe más allá de una simple conducta, si bien esta técnica fue pensada para el registro de los grupos humanos, su aplicación puede servir para registrar el comportamiento cultural de los gorilas. La etnografía que se realizó fue adaptada a los sujetos de estudio y a largo plazo se considera seguir adecuando estas herramientas en diversos grupos de gorilas libres.

Gorila usando cuchillo

Referencias bibliográficas.

 

– Boesch, Cristophe y Hedwige Boesch-Achermann (1991) Los chimpancés y las herramientas. Mundo Científico n. 116 volumen II. España.

– Conkin, C. Harold (1986) Etnografía. Ed. El pirata, Xalapa, Veracruz, Agosto. Número.96

– De Waal, Frans (2002) El simio y el aprendiz de Sushi: Reflexiones de un primatólogo sobre  la cultura. Ed. Paidos, Barcelona, España.

– Goodall, Jane (1998) Los chimpancés: llenando el vació. En: El proyecto gran simio. Ed. Trotta.

– Hammersley, Martin y Paul Atkinson (1999) Etnografía: Métodos de investigación. Ed. Paidós., Barcelona, España.

– McGrew, William (2004) The culture chimpanzee reflection on cultural primatology, en: Chimpanzee ethnography.  Univesrity Cambridge,

– Shaller, George (1967) La vida del gorila. Edit. Fondo de Cultura Económica, México.

– Pika, Simone  y Michael Tomasello (2003) Gestual communication in young gorillas (Gorilla gorilla): gestural repertoire, learning, and use. American Journal of Primatology. Vol.60, Issue 3, Pages 95-111.

 – Whiten, Andrew et al. (2003) Cultural Panthropology. En: Evolutionary Anthropology, 12: 92-105

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