19 noviembre 2010 en 12:01 AM | Publicado en Divulgación de la Antropología | Deja un comentario
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Por: Gabriela Espinosa Verde

Ubicado al sur de la Península Ibérica, el Valle del Guadalquivir ha sido objeto de investigación de un grupo multidisciplinario en el que participa el Dr. José Antonio Caro Gómez de la Universidad de Córdoba, España, quien el pasado 11 de noviembre ofreció una conferencia en México.

Bajo el tituló El poblamiento paleolítico del Valle de Gaudalquivir y sus entornos (Andalucia, España) el doctor Caro Gómez abordó tres temas: las características del Valle, las industrias líticas encontradas en él y los artífices de las mismas.

Sobre las características mencionó que el Valle del Guadalquivir esta formado de terrazas aluviales[1] cuya cronología va desde: más de un millón de años de antigüedad para las terrazas más antiguas y altas hasta cientos de años para las más recientes y bajas. Además, el desarrollo ha sido desigual pues en el margen izquierdo se encuentran formaciones desde las muy antiguas hasta las más recientes y en el derecho sólo terrazas formadas en los últimos tiempos, durante el pleistoceno superior.

Por otro lado, enfatizó que los yacimientos de materiales más importantes no se encuentran en el cause principal del río Gudalquivir sino en los afluentes secundarios, sobre todo en las llanuras de inundación como pequeñas charcas y lagos. En la región de estudios que va desde Sevilla y hasta Córdoba se han recuperado pocos restos de fauna; entre ellos, los principales son de Elephas antiquus, una especie característica de todo el pleistoceno medio.

En cuanto a las industrias líticas, el doctor de la Universidad de Córdoba, señaló que han analizado más de 30 mil piezas, de las cuales nueve de cada diez están hechas de cuarcita y las restantes de silex y otros materiales. La razón de dichas proporciones puede explicarse porque el elemento más abundante en la región es la cuarcita. Con el paso del tiempo la disponibilidad del material dejo de ser un factor determinante, el uso de la cuarcita fue disminuyendo y el del silex aumentando del paleolítico inferior hacia el paleolítico medio.

¿Quiénes son los artífices paleolíticos de estas industrias líticas? El estudio del Valle del Guadalquivir se ha enfrentado a la escasez de restos paleontológicos, pero sobre todo a la inexistencia de restos óseos humanos, quizás porque estos grupos de cazadores-recolectores eran poco numerosos. Para saber quienes pudieron ser los creadores de estas herramientas,  el equipo multidisciplinario ha retomado la información proveniente de los yacimientos de Atapuerca. Las tres especies de homínidos encontrados ahí son: el Homo antecessor con una antigüedad de más de 800 mil años, el Homo heidelbergensis de 500 mil años y el Homo neandertalensis de poco más de 200 mil años.

Los restos culturales más antiguos del Guadalquivir datan de hace 700 mil años, es decir, son más recientes que la presencia de Homo antecessor en España, sin embargo, es contemporánea del  Homo heidelbergensis, por esta razón el Dr. Caro Gómez y otros miembros del equipo de investigación en el que colabora consideran que el Hombre de Heidelberg fue el artífice de la industria lítica más antigua descubierta en el Valle.

Para concluir su conferencia el investigador español presentó algunos yacimientos con pinturas rupestres que se encuentran cercanos al Valle del Guadalquivir y que pertenecen o son posteriores al paleolítico superior.


[1] Terrenos llanos dispuestos en forma de escalones formados por materiales arrasados por corrientes de agua.

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4 noviembre 2010 en 9:42 PM | Publicado en Divulgación de la Antropología | 5 comentarios
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Rodrigo Daniel Hernández Medina

   Fue muy sonada la noticia desde hace algunos meses, que los restos óseos de los Héroes Patrios, que descansaban en la columna de la Independencia, en el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México; serían exhumados para rendirles homenaje por suerte de los 200 años de la empresa que comenzarían y que ninguno de ellos vería culminada. Quizás; ni siquiera ahora que vuelven a ver la luz. 

   Fue una noticia que apareció en todos los periódicos: el hallazgo de los Héroes Nacionales en urnas dentro de la Columna conmemorativa construida en la época de Porfirio Díaz, con motivo del Centenario de la Independencia. Los restos óseos de 14 individuos, o según este fue el número determinado por los especialistas (Antropólogos Físicos) y externado a la prensa por personas como la coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, fueron encontrados en un estado “pulverulento”, en Palabras de Rivero Weber, encargada de preservarlos. Se utilizó un método de conservación denominado Reconos; consistente en la remineralización de los huesos a partir de fluoruro de sodio y acetato de quitosan.

   Es importante notar, que en el estado en el que se encontraban las osamentas era prácticamente imposible determinar las identidades de cada uno de los 14 individuos; cosa que admirablemente fue lograda. Pues ya desde 1895, fecha en que fueron exhumados (por segunda ocasión) del Altar de Reyes, en la Catedral, se describe un estado deplorable de los cuerpos, entre huesos fragmentados, deshechos o perdidos.

    Después en 1925, cuando fueron trasladados a la columna de la independencia se hizo una lista, donde sólo se mencionaban a 12 de los 14 próceres encontrados. El trabajo era más arduo aún, pues la basta cantidad de documentos que versan sobre el destino de los cuerpos de estos hombres, son contradictorios y es difícil seleccionar uno para contrastar con los estudios osteométricos.

   Al fin se determinó que en la primera urna, con forma de libro, se encontraban el Señor Hidalgo, Aldama, Jiménez, Allende, Matamoros, Morelos, Bravo, Mina, Rosales y Moreno. Sin embargo, José Antonio Pompa, director del equipo de Antropólogos encargados del peliagudo trabajo de identificación, afirma que en ambas urnas “había un poco de todo”.

   A ello agregamos que los huesos perduraron mezclados en un ambiente de humedad durante 72 años; debemos estar conscientes  de que cuanto mayor sea el daño de los huesos, menos confiables serán los resultados que arrojen, y si tomamos en cuenta que los métodos osteológicos tienen una probabilidad de error un tanto alta aunado al deterioro en que se encontraron; asegura un experto Antropólogo Físico de España, que es un milagro que se haya individualizado a los 14 sujetos.

   Sería ya demasiada avaricia considerar siquiera una reconstrucción facial, pues no existen fuentes fidedignas de comparación. Así como tampoco existen fuentes para contrastar los resultados arrojados por los restos óseos.

   Pese a todos los ‘peros’ encontrados en la investigación; estos cuerpos en huesos ya, ahora son objeto de admiración, observación e incluso veneración por miles de personas que desfilan ante ellos, atribuyéndoles identidades y logros que quizás no les son propios. Sin embargo nos dan cuenta de una cosa que la Antropología Física ha dejado muy olvidada; el cuerpo por un lado y el soma por otro.

   Finalmente, incluso los Iniciadores de aquella revuelta que pugnaba por la concesión de los mismos derechos de los españoles para los criollos, movimiento que los ha llevado a las aras de la gloria, han sido víctimas de la Antropología Física, y deberíamos aventurarnos un poco más; víctimas de la idealización política.

   México necesita héroes y los hechos resaltan personajes que después la historia oficial se encarga de glorificar y casi deificar. La construcción cultural que existe alrededor de una persona como Miguel Hidalgo o José María Morelos, nos hace pensar en ellos como seres incorpóreos, sin sentimientos ni emociones. Hay que considerar que aún cuando sólo perduren sus restos óseos, fueron, vivieron, sintieron y pensaron. La Antropología Física nos da recuento de los hechos que acaecieron sobre sus huesos, y nos los presenta nuevamente; sean los héroes patrios o una persona en un panteón en cualquier ciudad del país, pero ¿debe limitarse a determinar que (por ejemplo) Pedro Moreno tenía 1.80 mts de estatura?

   La Antropología Física, que se sirve de técnicas tan útiles como la osteometría o la somatología, debería informar a la vez de los procesos no fisológicos que suceden alrededor de lo meramente físico, como la recién construída identidad  de los huesos presentados en Palacio Nacional.

 

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