3 diciembre 2010 a las 12:03 AM | Publicado en Divulgación de la Antropología | 2 comentarios
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Por: Gabriela Espinosa Verde

Pensar en restos humanos expuestos a altas temperaturas quizás nos haga evocar los hornos de cremación o algún incendio, pero el experimento al que nos referiremos en esta ocasión implica temperaturas más reducidas, como cuando preparamos la comida.

Al revisar diversos restos óseos prehispánicos, la dra. Carmen Pijoan y los antropólogos físicos Gerardo Valenzuela e Ilán Leboreiro percibieron que algunas muestras esqueléticas, con marcas de canibalismo o utilizadas en la elaboración de artefactos, presentaban un cambio en su coloración y aspecto, lo que los llevo a planear un experimento de exposición térmica.

Para llevarlo acabo usaron huesos de puerco con carne y sin ella (por ser los que más se asemejan a los de los humanos), un asador de jardín, leña y carbón vegetal, una báscula de cocina, un termómetro y un comal de barro.

Lo siguiente fue hacer una hoguera en el asador e ir registrando el peso de las piezas, la temperatura del fuego y la del ambiente, así como el tiempo de exposición. Primero, se colocaron huesos con carne y descarnados directamente sobre el fuego y las brasas; después, otras piezas  fueron colocadas sobre un asador de acero, 10 cm  por encima del fuego; luego, otras más, se colocaron a una temperatura más baja sobre una cama de brasas, más tarde, algunos huesos se cocieron sobre el comal barro y otros se hirvieron.

Los segmentos expuestos directamente al fuego perdieron la mitad de su peso por deshidratación, después de permanecer en esas condiciones entre una hora y dos horas 16 minutos. Los huesos descarnados se calcinaron en parte, mientras que en aquellos que tenían carne y piel, los tejidos blandos exteriores se calcinaron, mientras que los interiores y el hueso se conservaron crudos.

En los trozos sin descarnar, colocados sobre el asador de acero, la carne se carbonizo en el exterior, al interior se medio coció y los huesos adquirieron una coloración café-naranja en las áreas desprovistas de este tejido, además perdieron la mitad de su peso; mientras que los huesos descarnados presentaron la coloración café-naranja en un menor tiempo de exposición y sólo perdieron una tercera parte de su peso.

Cuando se colocaron piezas con carne sobre la cama de brazas, ésta se coció sin carbonizarse, aunque el tejido cercano al hueso se mantuvo crudo, y en el caso de un costillar, los huesos tomaron una apariencia blancuzca y vítrea, como la que adquieren los huesos hervidos. Por ello, un segmento óseo hervido y partido a lo largo se sometió al mismo procedimiento: el cuerpo o diáfisis del hueso adquirió un color amarillento vidrioso y las cabezas o epífisis óseas un café oscuro.

Al colocar porciones sobre el comal, los segmentos de hueso cubiertos con carne alcanzaron un tono amarillento y los descarnados se carbonizaron en las regiones en contacto con el comal, mientras que las más alejadas adquirieron una coloración café-naranja vítrea. Resultados que en color y estructura se asemejan más  a lo observado en los restos prehispánicos.

Sin embargo, como concluyen los autores en su artículo Experimentos de exposición térmica en hueso, aun queda la duda de cómo los restos afectados por la exposición térmica se modifican al ser enterrados, pues no se debe olvidar que las muestras esqueléticas humanas analizadas, por estos investigadores, provienen de entierros prehispánicos.

Bibliografía

Pijoan Aguadé Carmen, Gerardo Valenzuela  e Ilán Leboreiro (2010) Experimentos de exposición térmica en hueso, en: Pijoan Aguadé Carmén, Xavier Lizarraga y Gerardo Valenzuela (coords.) Perspectiva taxonómica II. Nuevos trabajos en torno a poblaciones mexicanas desaparecidas, INAH, México,  165-174 pp.

2 comentarios »

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  1. En realidad no encontré una respuesta a la pregunta planteada para realizar dicho experimento, creo que hizo falta enfatizar e ir más allá de los resultados obtenidos ya que “el autor” de este texto no hizo más de redactar lo que sucedió en el experimento, creo que en el trasfondo hay mucho más que relatar y algo mucho más interesante que contar, el experimento es bueno pero no el planteamiento…..pese a que en realidad no se tiene una respuesta al fenómeno de la”coloración” en huesos enterrados, sería aún más interesante poder tener más nociones al respecto y dejar la pregunta abierta como se ha hecho…….

  2. Se me hace muy interesante la idea de saber ¿porque? los restos fueron expuestos a la exposición térmica y despues enterrados


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