22 julio 2011 en 12:05 AM | Publicado en Paleoantropología y prehistoria | 1 comentario
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Por: Gabriela Espinosa Verde

Ahora que me enfrentó al reto de escribir sobre prehistoria suelo, con frecuencia, tomarme un respiro para preguntarme qué tanto mi perspectiva del mundo se cuela entre las líneas que redacto. Cuando me asalta la duda voy a mis notas y verifico no estar afirmando algo que los autores que leí no hayan afirmado o negar algo que ellos no hayan negado ¡Claro! Esto cuando retomó lo que dijeron, pero al hacer una reflexión propia lo único que puedo hacer es leer y releer lo escrito para confirmar que no estoy diciendo nada de lo que no esté segura.

Ahora escribo sobre la Edad de Bronce en la Península Escandinava. El sitio de una exposición sobre prehistoria danesa, en la web del Museo Nacional de Dinamarca, me ha proporcionado una cantidad importante de datos. Una noche, cansada de las horas frente a la computadora, alejé lo ojos de la pantalla y recordé que debía escribir un nuevo post. En ese momento comencé  a pasar una a una las hojas donde tomé mis apuntes, intentando encontrar algo sobre que escribir. Casi al final me encontré con los datos de los lurs, esos  instrumentos musicales de viento con los que se pueden tocar entre ocho y doce notas naturales, fabricados en bronce hacia el año 1 000 a.n.e.

Sólo se han descubierto 39 ejemplares, dice el sitio del Museo Nacional, y aunque la mayoría provienen de Dinamarca algunos se encontraron en Suecia, Noruega y el norte de Alemania, siempre en pantanos. Pero lo más interesante, a la luz de mis propias mortificaciones, es el nombre. Resulta que éste les fue dado en el siglo XIX al relacionarlos con las Sagas Islandesas, donde se habla de que los guerreros eran convocados a la batalla con el lur y como en aquel siglo se consideraban objetos usados en la guerra, se pensó que estos debían de ser los instrumentos de los que hablaban las sagas.

El estudio de grabados rupestres de la Edad del Bronce ha cambiado esa opinión, pues en estas imágenes se les ve siendo usados por quienes participan en procesiones o ritos religiosos, además, si fueron depositados en pantanos –lugares utilizados para colocar ofrendas- muy probablemente tienen un rol en la religión.

¿Trompetas de bronce para la guerra o instrumentos musicales para rituales religiosos? Imposible saberlo con certeza, sin embargo,  la referencia visual que proporcionan los grabados rupestres y el hecho de encontrarlos en pantanos los acercan más a una función religiosa que a una de guerra, pues el único vínculo con ésta es que los estudiosos del siglo XIX vieron en ellos la materialización de lo que referían las Sagas. Más allá de si tuvieron una función religiosa o una guerrera, en el aniversario número 200 del Museo Nacional de Dinamarca, un par de lurs fueron tocados como parte de los festejos.

En realidad no sé si esto debería dejarme más tranquila o más preocupada sobre la inminente posibilidad de que mire al pasado y escriba de él como si se tratará del presente, pues aunque existen infinidad de ejemplos en la historia de las ciencias de las interpretaciones realizadas a la luz de realidades particulares, la intención será siempre intentar comprender y encontrar respuestas objetivas y satisfactorias a nuestras inquietudes.

Fuente

NationalMuseet, Møder med Danmarks oldtid, Nationalmuseet, København, URL: http://oldtiden.natmus.dk/udstillingen/bronzealderen/lurerne_fra_bronzealderen/language/uk/

[Consultado en su versión en inglés el 21 de Julio de 2011]

22 julio 2011 en 12:01 AM | Publicado en Divulgación de otras ciencias y disciplinas | Deja un comentario
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Por: Raúl Ortega Muñoz

Jefe dela Unidad de Biblioteca

DGDC – UNIVERSUM

Cuando uno inicia en la biblioteca una entrevista es necesario conocer al usuario y con ello determinar sus necesidades de información, saber si la necesita para un trabajo escolar, una investigación sencilla  o una investigación muy formal. Si es una investigación habrá que considerar sus alcances. Todo esto para tratar de entender al usuario e identificar su perfil de interés, que muchas veces por desconocimiento o por propia seguridad (por su investigación) no dice o esconde.

Una vez que uno, más o menos, aclara sus dudas de lo que en verdad quiere el usuario, hay que saber hacia dónde dirigirlo: un libro, una obra de consulta, una base de datos, una revista (ya sea en papel o electrónica) o una tesis. Esto con la finalidad de que el usuario se introduzca en el amplio mundo de la información. Enseguida, si el entrevistador fue  muy ágil en la selección de los materiales documentales inicia el problema para el usuario, hilar el cúmulo de información para iniciar  el tan anhelado trabajo.

Pero eso no lo es todo, al momento de necesitar materiales que no existen en esta biblioteca debemos de recurrir al servicio de documentación y esto nos lleva a elaborar formatos y contactar al personal de otras dependencias. Estableciendo con ello el servicio de documentación y el proceso de préstamo inter bibliotecario, mismo que nos hace llegar a las diferentes bibliotecas, las cuales ya sean internas o externas, logran darle al usuario una gran felicidad, al poner el material que necesitan en sus manos.

Sin embargo, no todo es un final feliz, ya que el usuario al ver el cúmulo de información, confiado llega a su lugar de trabajo e inicia la depuración de las fuentes primarias que inicialmente se le entregaron. Al darse cuenta que del total de fuentes entregadas sólo una o dos son las que realmente le ayudarán a continuar su trabajo, frunce el ceño y dirige nuevamente la solicitud de búsqueda.

La biblioteca “Manuel Sandoval Vallarta” cuenta con fuentes y recursos tanto en papel como en formato digital, y es allí donde está sustenta su riqueza documental. La divulgación del conocimiento que en ella esta inserta crea un ambiente capaz de guiar los trabajos de investigación que se requiere sustentar; haciendo ver a la biblioteca como un ente de la información, ya sea en un medio en papel, en formato electrónico o un híbrido.

A la par de la búsqueda de las fuentes y recursos primarios (en papel), inician la búsqueda en fuentes electrónicas, con lo que se amplía la estrategia de localizar la información adecuada a la investigación. Las fuentes electrónicas forman parte de una gama de información, tanto retrospectiva como actual, que apoya a los investigadores de permitiéndoles “cortar y pegar” para obtener solo la información necesaria para  el trabajo final.

 Es aquí donde la biblioteca cumple con su labor de enlace con la información y logra darle la difusión necesaria para cumplir con su objetivo de divulgar la información.

Aunado a esto, el investigador tiene la gran responsabilidad de citar los trabajos de donde tomó la información. Con ello dará su crédito a los autores que le ayudaron a lograr su trabajo pero también de dirigir a quienes lo investiguen o citen, entre ellos espacios, a la biblioteca “Manuel Sandoval Vallarta” como un espacio dónde encontró, le proporcionaron o simplemente consultó la  información que le llevó a conseguir su tan importante trabajo de investigación.

Aunque esta última parte no se cumple del todo, si el usuario omite algún dato en relación  al tipo de información  es necesario que  regrese  a la biblioteca y cumpla con los requisitos de una buena bibliografía para lograr ser considerados como buenos trabajos de divulgación de la ciencia.

 Correo electrónico: rortega@universum.unam.mx

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