22 enero 2010 en 12:13 AM | Publicado en Antropología Física, Divulgación de la Antropología, Divulgación de la Ciencia | Deja un comentario
Etiquetas: , , , , , , , ,

Por: Gabriela Espinosa Verde

En su artículo La antropología física y la identificación personal por rasgos faciales, Maria Villanueva, Carlos Serrano, Jesús Luy y Kart F. Link exponen los antecedentes y el desarrollo del sistema El rostro del mexicano, que es una contribución de la antropología física a las ciencias forenses.

 Un poco de historia

Los  antecedentes más importantes de la identificación por características faciales se encuentran hacia finales del siglo XIX, cuando Alphonse Bertillon, responsable de los servicios de identidad judicial, propone el uso de una ficha personal. Ésta incluía las fotos, de frente y perfil de los sujetos; sus datos básicos como la fecha de nacimiento y la edad; medidas antropométricas y descripciones  de cuello, orejas, ojos, cabello, y particularidades (cicatrices, lunares, manchas, etc.)

A partir del análisis de las fotografías, Bertillon realiza una clasificación de las formas faciales, que con el tiempo permitió a retratistas generar el dibujo a lápiz del rostro de algún delincuente descrito por una víctima o testigo presencial.

De acetatos y computadoras

En la década de los 70, del siglo pasado, los servicios periciales de muchos países contaban con artistas plásticos para realizar retratos hablados. El único problema era que todos los retratos elaborados por un artista seguían un mismo patrón. Como alternativa, en Estados Unidos el FBI (Federal Bureau of Investigation) desarrolló un proyecto para estandarizar la valoración de los rasgos faciales  e incluyó un catalogo de accesorios tales  como lentes, sombreros, gorros, aretes.

A finales de los años 80, se desarrollaron estuches portátiles con impresiones en acetatos, que al sobreponerse generaban el retrato. La década de los 90 y su avance en el campo de la computación, abrió paso a los sistemas asistidos por computadora.

La cara del mexicano

Por un lado, el alto costo y por otro, los problemas de aplicar sistemas con rasgos faciales, predominantemente europeos, al medio latinoamericano, llevó al desarrollo de un sistema de elaboración de retrato hablado, asistido por computadora, basado en las características faciales de la población mexicana.

El proyecto auspiciado por la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y la UNAM,  consideró en el análisis de la variabilidad facial datos de 2890 individuos  (hombres y mujeres) de distintos estados de la República. En cada caso se registró la historia familiar, se tomó una fotografía de frente y otra de perfil izquierdo, y se valoró la forma y color del cabello, el color de los ojos y la piel;  la distribución del vello facial, la forma del dorso de la nariz, así como la distribución facial de pecas, acné, cicatrices, entre otras particularidades.

 Perspectivas

A la publicación del artículo, los autores, veían como fundamentales dos proyectos a desarrollar: 1) profundizar en el cambio de las estructuras faciales y corporales que sufre un sujeto a través de su proceso de crecimiento y desarrollo, que permita predecir como se vería una persona varios años después; y 2) cómo reconstruir  un rostro a partir de un cráneo, considerando que el ambiente, el sexo, la edad, la complexión y la etnia influyen no sólo en el color de la piel, sino también en la distribución del tejido muscular y graso. En ambos casos, la investigación se está generando.

Bibliografía

Villanueva Maria, Carlos Serrano, et. al., La antropología física y la identificación personal por rasgos faciales. En: Mansilla Lory Josefina y Xavier Lizarraga Cruchaga (coords.), Antropología Física: disciplina plural. INAH, México, 2003. 331-351.

 

Blog de WordPress.com. | El tema Pool.
Entradas y comentarios feeds.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 128 seguidores