19 febrero 2010 en 12:05 AM | Publicado en Divulgación de la Antropología | 7 comentarios
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por María Teresa Menéndez Taboada

Para decepción de innumerables personas, entre ellas poetas quienes han elegido al corazón como origen de todas las emociones del ser humano, una explicación fisiológica revela que esas “mariposas en el estómago” y demás síntomas propios de los enamorados tienen su origen en un órgano frío y poco romántico: el hipotálamo. Del tamaño de un chícharo y por muy insignificante que pudiera parecer, es responsable de importantes funciones y conductas humanas.

No podemos negar que las emociones son un hecho científico y existe una química interna relacionada entre éstas, nuestros sentimientos y nuestro comportamiento; hasta la más sublime sensación se conecta con la producción de alguna hormona. Por tal motivo, la conducta sexual no es más que una serie de eventos físicos, químicos, psíquicos y afectivos conectados de algún modo; interactúan y se afectan unos a otros.

Anatomía del amor

Muchas maneras de comportarse, identificadas por psicólogos y otros especialistas, se deben a grupos de células localizadas en el tallo encefálico. La región más importante de todas es el hipotálamo (Smith, 1974: 264).

Ubicado por debajo del tálamo y arriba de la hipófisis, el hipotálamo forma parte de las paredes y piso del ventrículo medio en el cerebro. Está constituido por conglomerados de sustancia gris que, además de comunicarse entre sí, se relacionan con zonas distantes del cerebro (Quiroz, 1978:301).

Estudio de mujeres enamoradas V (2006) de Enrique Álvarez Aldana.

Carpenter (1990) señala que el hipotálamo es especial por su íntima y única relación con la sangre y las vísceras. Esto se debe a que ejerce control directo en la hipófisis y muchas de sus células receptoras responden al medio interno y las hormonas circulantes. También tiene conexiones masivas con el sistema límbico, el cual le proporciona información procesada acerca de los estímulos externos y lo capacitan para producir respuestas externas en forma de comportamiento. En pocas palabras, el hipotálamo es un detector de necesidades y un generador de respuestas (1990: 298).

Fisiología del amor

La estimulación fisiológica del hipotálamo puede desencadenar muchas respuestas autonómicas, por ejemplo (Romanes, 1987: 759; y Ruiz, 2003: 8):

  • Cambios en la frecuencia cardíaca (el corazón late más rápido -130 pulsaciones por minuto-).
  • Cambios en la presión arterial (la sistólica o máxima se eleva).
  • Hiperglucemia (aumenta la capacidad muscular).
  • Más glóbulos rojos para mejorar el transporte de oxígeno por el torrente sanguíneo (enrojecimiento de la cara).
  • Mayor temperatura corporal con sudoración.
  • Torpeza en ciertos movimientos.
  • Labios resecos.
  • Temblor en las rodillas.
  • Efecto hipnotizador.

Los especialistas han encontrado que el cerebro produce una elevada cantidad de endorfinas y encefalinas (sustancias producidas por el hipotálamo). Semejan por su composición química a drogas como el opio y la morfina, por ello también reciben el nombre de opiáceos endógenos; otra sustancia que secreta el cerebro es la feniletilamina, la cual se parece a las anfetaminas. Por lo tanto, el verdadero enamoramiento ocurre cuando se produce esta feniletilamina: al inundarse de dicha sustancia, el cerebro responde mediante la secreción de dopamina, norepinefrina y oxitocina; así comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales; en síntesis: se está enamorado. Sin embargo, con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a estas sustancias y sus efectos (como con cualquier droga), entonces las sensaciones disminuyen y hacen que la etapa pasional del enamoramiento no dure para siempre y ésta sólo dura un año.

Después comienza una segunda etapa y el amor se convierte en un sentimiento de seguridad, comodidad y paz. Esta etapa es la del apego, cuando surge el temor por perder al ser amado debido a la disminución de las dosis recibidas. De tal modo, para conservar a la pareja es necesario buscar mecanismos socioculturales para que el proceso deje de ser sólo químico: buena convivencia, costumbre e intereses mutuos, entre otros. Por el contrario, si no se han establecido intereses comunes y empatía la pareja, tras la baja de feniletilamina, se sentirá cada vez menos enamorada y llegará la insatisfacción, frustración, separación e incluso el odio (Ruiz, 2003: 30).

El beso (1907-1908) de Gustav Klimt.

Otro factor asociado con el hipotálamo es la inquietud por reproducirse (Smith, 1974: 268). La función reproductora es regulada e integrada por los sistemas endócrino y nervioso, que actúan de forma coordinada para lograr el desarrollo y mantenimiento de los caracteres sexuales y conductas relacionadas. El sistema nervioso es receptor y coordinador de los estímulos externos e internos, que influyen en la reproducción y elabora las hormonas hipotalámicas encargadas de desarrollar y mantener los caracteres sexuales y funciones asociadas (Cingolani y Houssay, 2000: 684).

Para finalizar, debemos tomar en cuenta que las lesiones en el hipotálamo pueden ocasionar trastornos endócrinos sexuales, cambios menstruales y alteraciones de la líbido (Ibid: 686), así como la pérdida del interés y la potencia sexual (Smith, 2000: 268).

Bibliografía

Carpenter, R. 1990      Neurofisiología. El manual moderno. D.F., México.

Cingolani, H. y Houssay, A. 2000      Fisiología humana de Houssay. Ateneo. Buenos Aires, Argentina.

Quiroz, E. 1978      Anatomía Humana. Tomo II. Porrúa. D.F., México.

Romanes, G. 1987      Cunningham tratado de anatomía. Interamericana. Madrid, España.

Ruiz, Y. 2003      La química de la atracción. En Quo. Pedroza, C. (ed.), num. 6, año 6, Pp. 26.35.

Smith, C. 1974      El cerebro. Alianza. Madrid, España.

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